domingo, 19 de abril de 2015

Muerte entre líneas

El comisario Brunetti es el protagonista de la novela Muerte entre líneas (2014), vigésimotercera de esta saga escrita por Donna Leon.

Guido Brunetti sigue bien casado con Paola que, entre otras cosas, sigue cocinando fantásticamente, por ejemplo unos fusilli con atún fresco, alcaparras y cebolla. Sus hijos, Chiara y Raffi, siguen creciendo. Raffi recibió como regalo de Navidad de sus abuelos un MacBook Air. Brunetti está leyendo en The White War, un relato en inglés de la guerra del Alto Adige, en la que había luchado su abuelo. Paseando por Venecia, percibe la llegada de la primavera. Está a punto de sentir el perfume, el olor de las lilas del patio junto a la Madonna dell´Orto; o los lirios de los valles que traía el viejo de Mazzorbo, que como cada año vendía en las escaleras de la iglesia de los Jesuitas. Guido, antes de comer, a modo de aperitivo, se bebe un vino blanco y lee Il Gazzettino.

Como en las anteriores entregas, siguen apareciendo los mismos personajes.

El ispettore Vianello, mano derecha de Brunetti. Utiliza un smartphone. A él la llegada de la primavera le produce unas ganas inmensas de salir corriendo y escaparse con un campamento de gitanos, o enrolarse en un buque de carga o navegar hasta Tahití.

Foa es el conductor de lancha de la policía. Le gusta leer La Gazzetta dello Sport

Rizardi es el patólogo, alto, delgado y con el pelo cada vez más cano.

Pucetti  es uno de los agentes más jovenes.

Giuseppe Pata el vicequestore

Claudia Griffoni, la commissario que llegó de Napoles.

La signorina Elettra, secretaria de Pata, y que se lleva muy bien con Brunetti.

Bocchese es jefe del equipo científico.

Albise es otro agente, le gusta rellenar crucigramas.

Me ha gustado mucho esta "Muerte entre líneas". En esta ocasión, nuestro sabueso veneciano se encarga de la investigación acerca de una llamada desesperada de la directora de una biblioteca. En ella han desaparecido varios libros antiguos de mucho valor y otros han sido mutilados. La situación se complica cuando hay un asesinato de por medio. Aparte de las pesquisas e indagaciones que se realizan para solucionar estos delitos, en esta novela se habla de la belleza, educación, cultura, buen gusto, lienzos y libros.

Él se encogió de hombros y miró la mesita, que estaba cubierta de libros en diversos estadios de la lectura: con las esquinas dobladas y sobadas; cubiertos aún con el plástico protector; abiertos y colocados boca abajo; mejilla con mejilla en un íntimo abrazo para marcar la página de ambos; con las páginas abiertas de par en par o contemplando el techo.

También se refleja el lado oscuro y criminal de los que se dedican a robar obras de arte por encargo, que después terminarán colgadas en cualquier pared o biblioteca de cualquier hombre pudiente sin escrúpulo alguno.

Al terminar esta reseña ya está publicada la siguiente entrega en nuestro país de esta saga Leon/Brunetti. Se trata de "Sangre o amor". Algo raro está pasando en el mundo de la ópera.

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